"Cabeza de Vaca" y sus "Naufragios"

“Cabeza de Vaca” y sus “Naufragios”

                                                                                              Para APC

Con motivo del Quinto Centenario del descubrimiento de América, se rodó en 1990 esta coproducción entre España, Gran Bretaña. Estados Unidos y Méjico, “Cabeza de Vaca“, bajo la dirección de Nicolás Echevarría. Alvar Nuñez Cabeza de Vaca, embarcado como tesorero en la expedición a las Indias  al mando de Pánfilo de Narváez, naufraga y somos testigos de sus años años de deambular por aquellas tierras en contacto con los nativos. La expedición de Narváez partió de Sanlúcar de Barrameda el 17 de Junio de 1527 y los supervivientes llegaron andando a Nueva España en 1536.

“Aquí termina España”, será la voz del capitán naufragado. Alvar le recuerda su responsabilidad sobre la vida de sus hombres, Alvar lucha por la justicia, por el amor  al prójimo, por la ética humana; sin embargo el capitán los dejará a su suerte. La superioridad moral de Cabeza de Vaca es puesta de manifiesto desde el comienzo.

La vida de Alvar durante estos años en tierras americanas se nos presenta como una pequeña evolución. Será el “buen pastor de los indios”.

La película se inspira en la obra “Naufragios”, en donde Cabeza de Vaca nos relata los años que pasó en tierras americanas desde el naufragio hasta su vuelta con los cristianos. La obra intenta ser una especie de “relación”, un informe de las peripecias del viaje destinado a informar a Carlos V del papel jugado en tierras americanas para ganarse su favor.

El éxito de una expedición consistía bien en el hallazgo de riquezas bien en la evangelización. Ambos objetivos son intentados por Cabeza de Vaca aunque será la evangelización donde se centre habiendo tan sólo unas cuantas alusiones a la riqueza vista –pero no obtenida- en diferentes lugares. Hay que tener en cuenta que, cuando se comienza esta aventura americana, la Corona apoya la fervorosa evangelización como parte fundamental de la conquista.

Echevarría nos sitúa desde el principio en la época y el lugar: San Miguel de Cullacán, en la Costa del Pacífico, en el año 1536. Es más, las primeras palabras que se escuchan, junto al ruido de tambores, son las de Dorantes, que nos anticipan los que vamos a ver. Vestidos con taparrabos en contraste con los españoles, con claros síntomas de agotamiento, Dorantes nos dice “Ocho años”, con un deje de tremendo cansancio, de sufrimiento de penurias. Casi al momento le llega el turno a un enigmático Alvar Núñez cuyo aspecto y comportamiento resulta ambiguo. No sabemos si está loco, destrozado o ambas cosas. No obstante es el único que no llega a vestirse con la ropa “europea”, aunque la acepta. Su cuerpo, al igual que su alma, se encuentran dividido entre lo indígena y lo europeo, entre lo que después se llamó la barbarie y la civilización. Comienza el viaje…

La Florida, ocho años antes…

La oscuridad envuelve a los tripulantes de la embarcación naufragada mientras una risa, mezcla de sadismo y locura acompaña a una música un tanto estridente que, unidas a los cuerpos fatigados de los expedicionarios, nos conducen a la desesperación, al abatimiento, a la desesperanza. Perdidos en el mar y en la noche, la locura aguarda a cada momento, pero aún dentro de esa deseperación se nos presenta la figura de Alvar Núñez, con su cruz colgada al cuello, intentando consolar y tranquilizar. Al encontrar al capitán de la expedición Pánfilo de Nárváez, éste se dirige a Cabeza de Vaca, quedando patente claramente que el Tesorero de Carlos I es la referencia de todos.

La caracterización de Alvar se sigue completando. El capitán, Pánfilo de Narváez, que dirige la expedición, abandona a sus hombres a su suerte; ya no es tiempo de mandar sino de que cada uno se ocupe de salvar su propia vida. Si él es quien tiene la obligación moral de proteger a sus hombres y el nombre de España, “deserta” de su cargo y de su responsabilidad, abandoando su honor,  quedando la figura de Alvar, el cual se enfrenta a su capitán, como éticamente superior. Alvar es quien se preocupa por las vidas de los hombres incluso poniendo la suya en riesgo lanzándose al agua para salvar a un compañero.

El cambio de poder, de liderazgo, pasa ahora del capitán a Alvar, al igual que en el libro de produce cuando éste toma el leme. Alvar se convierte así en la referencia de los hombres que le acompañan. Durante el breve enfrentamiento se nos apunta a quizá la principal característica de nuestro protagonista: la humanidad.

Este aspecto es decisivo para la historia puesto que sin él no habría sido posible la convivencia total  con los indígenas posteriormente. Estamos ante el inicio del viaje personal de Cabeza de Vaca; un viaje que comenzará como europeo, como “civilizado”, como conquistador -siempre y cuando tengamos en cuenta que una de las razones principales de la conquista fue la evangelización-.

Una vez llegan a tierra, completamente perdidos, el liderazgo es evidente. “No he conseguido agua”, le dirá a uno de sus compañeros. A pesar de que todos la están buscando no usa el plural sino el “yo”; es él el responsable. Ese “yo” en la obra literaria tendrá una relevancia enorme ya que por medio de él Alvar intentará –y conseguirá- obtener el favor de Carlos V. Al momento ordena a Estebanico que vaya a buscarla. Sus órdenes se aceptan sin discusión; todos lo aceptan como guía.

Descubren rastros de presencia humana, de una presencia que, por las flechas encontradas, no es amigable. En planos cortos nos ofrecen su camino por el bosque destacándonos el miedo a lo desconocido que padecen, el nerviosismo por encontrarse perdidos y en un lugar hostil. Al momento encuentran unas cajas que venían llenas de “rescates y géneros” en la nave capitana, sin embargo ahora están llenas de cabezas de cristianos. El terror recorre todas las espinas dorsales de los hombres y aumentará tras ser alertados por el grito de uno de los compañeros y descubrir otra muerte. No es sólo que los cristianos hayan sido asesinados sino que parece que lo han sido brutalmente y sus restos están acompañados de símbolos que nos conducen a lo desconocido, a lo misterioso, a la herejía.

Mientras queman los restos por orden del frailes, se produce el primer encuentro con los indígenas. Si en “Naufragios” es pacífico, indicándoles los nativos que se vayan, que vuelvan a su tierra, en la película es directamente violento siendo el primero en ser herido el fraile, quizá como consecuencia de haber querido quemar los cuerpos a pesar de la negativa de Alvar que se resigna con las proféticas palabras de “y ante Él (Dios) responderéis”.

Muchos compañeros de Alvar caen y se nos ofrece la imagen de su captura; lo apresan por medio de una red y es arrastrado en ella, destacándose su cruz sobre el pecho, mientras que el frailes, ensartado por varias flechas, cruz alzada en mano, se pierde por un camino que conduce a las brumas, a la oscuridad, en donde una luz queda al fondo.

Cuatro son apresados y conducidos al primer pueblo indígena que vemos. Se trata de un pueblo pesquero cuya vida se organiza en torno a un amplio río. En una barca llega Mala Cosa y el hechicero, que serán los que esclavicen a Alvar, hechicero que le arrancará la tan protagonista cruz hasta el momento.

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Alvar es conducido por el río a través de frondosas selvas por el hechicero y por Mala Cosa. Música de viento acompañada de tambores nos anuncian lo exótico, lo extraño, lo diferente.

Se produce un salto temporal y encontramos a Cabeza de Vaca como esclavo de los dos personajes antes mencionados en su poblado. En esta etapa de su vida se detendrá más tiempo la película que el propio protagonista en su libro. Durante su esclavitud es maltratado y humillado por lo que intenta escapar pero el hechicero, por medio de sus artes, juega con él y lo hace dar vueltas para volver a llegar al mismo lugar del que intentaba huir. Una música trepidante acompaña a la figura de un Alvar nervioso, abocado a la precipitación de la huída, en contraste con la tranquilidad de la figura del hechicero, confiado en sus artes. Mala Cosa se ríe, se burla de él por su fracasado intento de escapar. Es ahora cuando Cabeza de Vaca se rebela con lo único que puede, con la palabra. Él, nos dice, es más humano que ellos porque tiene un mundo y, sobre todo, porque tiene un Dios. Esa idea es la que lo humaniza más aunque es llamativo que también considere a los indios humanos, aunque menos que los que son como él, porque su Dios también los ha creado a ellos.

“Estaba la mar en calma,
la Luna estaba crecida(…)”

Con el romance fronterizo de Abenamar se produce un inicio de inflexión en el comportamiento de los indios los cuales, si bien no entienden lo que quiere decir textualmente Cabeza de Vaca, sí comprenden la belleza de la poesía, su sentimiento, su musicalidad, su poder.

El viaje continúa. El hechicero lee unas señales en la orilla del mar y pone en marcha sus saberes: dibuja la figura de un gigante y clava en ella su lanza para que, al momento, en un cambio rápido de plano, veamos salir del agua –en otro lugar- a un indio gigantesco con un ojo dañado y dando grandes alaridos.

Durante los preparativos del hechicero somos testigos de que ha habido un cambio de relación de Alvar con respecto a Mala Cosa; ya no lo maltrata sino que se da una imagen de ellos más de compañeros de viaje, de casi amigos. Destaca no sólo el hecho de que Mala Cosa deje de gritarle y empujarle, acercándose a él de manera amigable, incluso ayudándole, sino de que Alvar se comunica con él en la lengua de los indios. El viaje de Cabeza de Vaca está empezando a pasar otro período; el español cristiano ha comenzado a acercarse de manera significativa al indio y a su cultura, ya no como esclavo sino como igual.

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El gigante es conducido a su poblado, el cual podemos observar que es diferente al mostrado anteriormente, donde fue conducido Alvar tras ser apresado. La subsistencia de este pueblo noi está organizada en torno a un río sino más bien en  una zona seca por lo que la organización y los materiales utilizados en las constrcciones son diferentes.

A este poblado acuden ahora Alvar, Mala Cosa y el hechicero y es en este lugar donde se producirá la gran transformación de Nuñez de Vaca; no una transformación plena y consciente sino que serán precisamente los instintos, el espíritu, los que conduzcan al español hacia el mundo de la hechicería.

Mientras el gigante es cuidado por las mujeres en una de las chozas, el hechicero pone en marcha sus saberes preparando un bebedizo del que beberá también Alvar y que, muy probablemente, será el impulso que lo acerque al mundo mágico, espiritual y sanador –la música acompaña el primer contacto de Cabeza de Vaca con el peyote-.  Al poco, aderezados, se ponen en marcha hacia el poblado dirigiéndose hacia la choza en cuestión con la bienvenida –y la extrañeza y curiosidad- de los habitantes del poblado. En la choza comienza el hechicero a poner en práctica sus conocimientos mientras las mujeres, con las manos tapándose la cara y los ojos, lloran ritualmente la desgracia del gigante. El comportamiento de Alvar empieza a ser extraño, como si una fuerza ajena a él tomara el control de su cuerpo. El hechicero lo mira extrañado y Alvar coloca su mano en el ojo malherido del gigante, el cual quedará sanado. La cámara comenzará un baile acompañando a Alvar, un baile que nos hará partícipes de un mundo extraño, diferente, un baile que muestra como un mareo, como un viaje, del que Alvar es el principal protagonista. El gigante queda sanado entre el júbilo del poblado y Alvar cae agotado al suelo tras ser bañado por la luz del Sol que entra por la abertura del techo de la choza, una luz que nos indica el camino hacia lo sobrenatural, hacia lo desconocido, una luz que nos ciega; tal vez la misma luz a la que anteriormente se dirigió el cura, cruz en mano, en el bosque.

Recuperado Alvar recibe de manos del hechicero el símbolo de su transformación, el símbolo de su viaje desde la cultura española europea para fundirse con la indígena; el hechicero le devuelve su cruz cristiana pero con decoración indígena como representación de esa unión entre ambas culturas.

Alvar es ahora libre y tras recibir los regalos como agradecimiento del pueblo del gigante, emprende una peregrinación al estilo de la de Jesucristo por el desierto tras despedirse de Mala Cosa, el cual pierde a un amigo al que ve partir con lágrimas en los ojos.

En su peregrinación, llega a una cueva en donde descansa y en donde tiene lugar quizá un viaje místico, quizá una alucinación, quizá sólo un sueño. En él ve a su abuelo, Pedro Vera y Nuñez, condenado al infierno por su conquista violenta de las Islas Canarias contraponiendo así la figura del conquistador que por la fuerza toma nuevos territorios frente al que se imbuye en la cultura y por medio del contacto humano predica e inculca la suya propia.

Al momento, tras una elipsis de tiempo difícil de establecer, nos encontramos ante una de las hazañas más conocidas de Cabeza de Vaca y por la que fue llamado “el primer cirujano de Texas”: la extracción de la punta de una flecha con sus propias manos del corazón de un nativo, no sólo salvándole la vida sino sin dejarle prácticamente cicatriz. Si bien esa elipsis de tiempo es difícil establecerla, sí podemos observar a un Alvar mucho más “establecido” no sólo en la cultura nativa sino también en su rol de sanador o, tal vez deberíamos decir, de enviado por Dios, ya que son constantes las alusiones y comparaciones entre Jesucristo y Alvar, sobre todo en la obra literaria, en donde se destaca la “desnudez” constantemente (habitual en la tradición hagiográfica –nuditas virtualis-),llegando a su punto álgido en el siguiente “milagro” que realizará y que, obviamente, recuerda a la resurrección de Lázaro. Pero antes, y siguiendo con la extracción de la punta de la flecha, encontraremos otro símbolo que si bien pertenece a varias religiones, aquí debemos interpretarlo como una clara alusión al bautismo cristiano. Alvar, para obtener la plena sanación de su paciente, lo introduce en el agua varias veces mientras dirige su mirada y sus palabras al cielo quedando probablemente el enfermo “limpio” de cuerpo y alma.

Antes de la mencionada resurrección se nos presenta un nuevo poblado con unas características diferentes a los anteriores, en donde Alvar se encontrará con algunos compañeros del naufragio los cuales parecen plenamente integrados en la nueva cultura, en su nueva forma de vida. Mientras Alvar se reúne con el jefe del poblado, se nos presenta algo que en Naufragios nunca se alude y es las relaciones sexuales entre blancos y nativos.

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También participamos en cómo Estebanico, plenamente integrado en la nueva cultura como hemos dicho antes, “preside” un ritual con niños dentro de una choza –y también podemos comprobar cómo, ante el desplazamiento de una cámara, uno de los niños no puede evitar desviar la mirada unos instantes en un pequeño lapsus que debió pasar desapercibido-.

Alvar parte pero no solo, con él van los españoles y multitud de nativos, al estilo de discípulos, encontrándose con un cortejo fúnebre compuesto por indígenas cubiertos de ceniza, los cuales, al son de un tambor y de un instrumento de viento, conducen a una mujer que suponemos importante en la estructura jerárquica de su pueblo, a una especie de túmulo.

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Alvar entra en el panteón y se dirige hacia el óbito; confiado en sus saberes, no como Dorantes que nos recalca que está muerta, despliega su sabiduría que llega quizá al extremo del poder, a la capacidad de devolver la vida. Siempre con miradas hacia el cielo, dejándonos claro que él es tan sólo el medio por el cual una fuerza superior actúa, sus artes consiguen resucitar a la mujer difunta a pesar de la falta de fe de Dorantes, análoga con la hermana de Lázaro.

La mujer sale caminando del panteón y Dorantes acude a él, lleno de asombro y de temor; encontramos a Alvar, tendido en el suelo, desmayado por el esfuerzo, con los brazos extendidos en cruz, como crucificado en el suelo.

El séquito de Cabeza de Vaca aumenta para enfrentarse a la llegada al poblado a la violencia que han protagonizado los españoles, que lo han llenado de muerte y destrucción. Podemos observar la confusión que se produce en la mente de Alvar, testigo de que quizá los salvajes no sean los nativos sino su propio pueblo llamado y considerado civilizado, un pueblo del que ya no se siente tan parte. Sólo encuentra a un superviviente agonizando, aunque morirá justo en el momento en el que le extrae una bala de arcabuz con la que había sido herido. Alonso le pregunta si a éste no lo va a revivivir pero no, a este no puede; la mano de los enviados a evangelizar ha sido la que ha dado muerte a este hombre, una muerte gratuita. Alonso y Dorantes se ríen de Alvar y de sus artes y le advierten de que no cuente nada de lo que han visto porque lo tomarán por loco. No obstante, más que tomarlo por loco, es probable que fuera la Inquisición la que tomara cartas en el asunto, por eso en Naufragios Cabeza de Vaca siempre hace mención al cristianismo en sus milagros; si reconociese haberse servido de medios paganos es muy posible que lo hubiesen condenado por herejía y el fin que persigue Alvar es el de ganarse el favor real, no el de ser quemado por brujo. Las curaciones en “Naufragios” se realizan siempre acompañadas de rezos, soplos milagrosos o santiguaciones, dentro de la tradición hagiográfica, mientras que en la película estos símbolos son también utilizados pero adaptados a la cultura indígena y acompañados de miradas al cielo en busca de la fuerza superior.

Los españoles lo amenazan, el pueblo indígena lo defiende.

Ante la proximidad de los españoles, de la barbarie de los conquistadores, Alvar obliga a los indígenas a que se vayan, no permite que lo sigan seguro de que serán o asesinados o esclavizados. Al grito de Dios, lanza su cruz emplumada al vacío, desesperado y desesperanzado.

Encuentran a los españoles los cuales se han encargado de capturar nativos, para esclavizarlos, con la excusa de la evangelización, como nos indica la cruz dibujada en el pelo de uno de los nativos. Están construyendo una catedral y necesitan más esclavos por lo que le piden ayuda a Alvar. Éste le contesta que su petición ofende más a la fe que a él mismo, a la única fe, porque sólo hay una fe y porque esa fe existe en este territorio, que es también España; una fe que algunos tomaron como excusa para justificar acciones que poco o nada tenían que ver con ella. Con la excusa de la evangelización se encaminaron hacia el enriquecimiento, la aniquilación, la explotación.

Dorantes, rodeado de soldados, inventa su historia, la historia que quieren oír llena de oro, de grandeza, de mujeres, donde está la fuente de la eterna juventud, … El Dorado.

Mentiras, sólo mentiras… Alvar nos contará la verdad.

La película termina con una secuencia muy sugerente: los esclavos llevan cargada sobre sus hombros una enorme cruz al paso que marca el redoble de tambor que los acompaña mientras el cielo, oscurecido, ruge anunciando tormenta…

Los supervivientes de esta expedición fueron, además de Alvar –residente en Jerez de la Frontera- fueron los salmantinos Alonso del Castillo Maldonado y Andrés Dorantes –éste natural de Béjar- y el marroquí, de Azamor, Estebanico.

Alvar, como hemos dicho, nos contará la verdad, su verdad, una que será la que dé paso a numerosas expediciones favorecidas por las descripciones que hace de territorios americanos en busca de las tan ansiadas riquezas, algo que no obtuvieron en la cantidad deseada.

De hecho debemos leer los “Naufragios” como el medio por el cual Cabeza de Vaca quiere reivindicarse. Aunque el objetivo de la escritura, así como su posterior resultado, queda fuera de la película, no debemos obviar que el Alvar pretende conseguir el favor real para retornar a la Nueva España como gobernador. Sin embargo, cuando regresa a España descubre que su aspiración se la ha otrogado la Corona a Hernán de Soto. Qué manera mejor de reivindicar sus derechos sobre la Florida que demostrar su conocimiento sobre el medio además de señalar los errores en los que había caído Pánfilo de Narváez, su buena relación con los indígenas, que huyen de los españoles a las sierras pero que él hace volver gracias a su liderazgo sobre ellos.

Algunos críticos ven como tema principal tanto de la película como del libro el encuentro entre la cultura española y las indígenas. Creemos que esta afirmación es matizable, especialmente en el caso de la obra de Cabeza de Vaca. ¿A qué se refieren con “encuentro”? En la novela, si se nos permite llamarla así, el tema principal no es el encuentro, signifique lo que signifique, si no el papel que juega el protagonista; en cambio, en la película, aunque el rol jugado por Alvar es imprescindible, sí hay una mayor atención a su inmersión en esa nueva cultura y en la reconstrucción de la suya propia. Cabeza de Vaca en la novela quiere hacerse destacar, quiere obtener un beneficio y, para ello, no duda en enaltecerse “discretamente” pero la otredad para él sólo es un medio en el que en determinadas ocasiones presenta para explicar y destacar los hechos que él protagoniza.